El crimen y la impunidad ponen en riesgo la inversión en México

El 2017 ha sido un año catastrófico en cuanto al crimen y la crisis de seguridad en el país, la cual se ha convertido en una pesadilla logística y un golpe inesperado y costoso para los empresarios.

Erik Seiersen maneja una nueva crisis todos los días. “He trabajado en México desde 1990 y nunca he visto este nivel de volatilidad e inseguridad”, dice el director británico de la empresa de bebidas alcohólicas, Diageo, quien además es el presidente de la comisión de vinos y licores del país.

En casi todos los frentes del crimen, 2017 ha sido un año catastrófico. El número de homicidios ha alcanzado niveles más altos que los que se vieron durante los peores años de la guerra contra las drogas del presidente Felipe Calderón. Octubre fue el mes de más asesinatos en 20 años, con más de 2 mil 371 homicidios, según datos oficiales.

Algunos crímenes han sido especialmente espeluznantes: el doceavo periodista asesinado este año fue balaceado en la obra de Navidad de la escuela de su hijo; en noviembre, una hielera con dos cabezas decapitadas fue depositada en una estación de televisión; y recientemente descubrieron seis cuerpos colgados en puentes en el estado de Baja California Sur, generalmente considerado como un destino turístico.

Conforme se ha extendido la crisis de seguridad más allá de las regiones controladas por los narcotraficantes a casi todos los estados del país, los legisladores han autorizado la vieja práctica de la intervención de las fuerzas armadas para combatir el crimen en la controvertida Ley de Seguridad Interior. Algunos críticos, incluyendo a Zeid Ra’ad al Hussein, el director de derechos humanos de la ONU, han dicho que la ley es ambigua y que puede abrir las puertas al abuso.

Para Seiersen y otros líderes empresariales que utilizan las carreteras y las redes ferroviarias para transportar mercancías con valor de millones de dólares cada día, la crisis de seguridad es una pesadilla logística y un golpe inesperado y costoso de todas sus inversiones.

Se volvió demasiado arriesgado trasladar mercancías por ferrocarril cuando los ladrones detuvieron cargas de alcohol, televisores, iPhone y otros bienes de consumo de alto valor y levantaron barricadas para mantener a raya a la policía. Muchas empresas cambiaron a mitad de año al transporte en camiones para intentar trasladar sus productos al mercado de manera segura, pero a un mayor costo.

La Comisión de la Industria del Vino y el Licor, dirigida por Seiersen, reporta 151 robos en 2017, de más de 109 mil cajas de bebidas alcohólicas con valor de 352 millones de pesos. No tiene cifras comparativas para 2016, pero dice que los niveles fueron “mínimos”.

 

fuente:elfinanciero.com
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